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Espirales de colores con calabacín y queso.

“Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando.”

PICASSO, Pablo
Pintor y escultor español.
Hoy toca receta de aprovechamiento. Tenía en la nevera un tupper de calabacín rehogado sin gastar y ha ido a parar a este plato de
 

Espirales de colores con calabacín y queso.

Ingredientes para dos personas:

Elaboración.

  1. En una cazuela con agua y una cucharada de concentrado de verduras casero, pongo a hervir la pasta siguiendo las indicaciones del paquete, dejándola más bien al dente, ya que la pasta, como los arroces y las legumbres, si se pasan de cocción, actúan más como carbohidratos de absorción rápida que de absorción lenta, por lo que engordarán más.
  2. En una sartén, caliento un poco el calabacín que ya tenía rehogado ( si no se tiene ya hecho, se rehoga unos minutos en la sartén mientras se cuece la pasta), le añado la pasta escurrida, le doy unas vueltas y le incorporo el queso troceado. Una vueltecita más y a servir.

*Está claro que si nos acostumbramos a tener preparaciones hechas en casa, ya sea como fondo de nevera o en el congelador, porque cuesta prácticamente lo mismo cocinar para una vez que para varias, la elaboración de un plato es un momento nada más, no hay excusa para no comer bien, sano y rico en casa.

*Estas preparaciones cocinadas suelen durar varios días en la nevera habiéndolas envasado correctamente en un tupper bien lleno y herméticamente cerrado y llevado al frío justo al alcanzar la temperatura ambiente. En el congelador, lógicamente, nos durará más.

La pasta también se puede tener preparada en la nevera, bien refrescada y untada en aceite para que no se apelmace, o incluso este plato totalmente elaborado listo para calentar en el microondas, pero como no cuesta demasiado tiempo cocerla, no suelo hacerlo.

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Tostas de champiñones

“Las mentes brillantes manejan ideas; las mentes corrientes hablan de actualidades; las mentes mediocres hablan de los demás.”

Anónimo 
Personaje desconocido
Hoy vengo con una receta que puede servir como aperitivo o como entrante rápido y fácil. Se trata de una tosta de champiñones. Esta receta la tengo desde hace más de veinte años y pertenece al fichero “Comer bien”, de Sarpe, de fichas coleccionables que salían de seis  en seis en entregas semanales que completé poco antes de casarme.

Para tres tostas he necesitado:

  • Tres rebanadas de pan de molde.
  • Media taza de bechamel de consistencia media.
  • Unos 200 gramos de champiñones rehogados ( los tenía de fondo de nevera. Si no se tienen, se deberán rehogar previamente en un poco de aceite)
  • Un poco de queso rallado para espolvorear.
  • Sal, pimienta, nuez moscada.

Elaboración:

    1. He puesto a tostar las rebanadas de pan en la tostadora
    2. Mientras, he preparado la bechamel, calentando en una sartén medio vaso de leche, añadiendo una cucharada de roux, un poco de sal, una pizca de pimienta y la nuez moscada rallada, y dándole un par de vueltas. Si no se tiene roux preparado en la nevera, la bechamel se hace calentando en una cucharada de aceite una cucharada de harina, dándole unas  vueltas e incorporándole la leche caliente al tiempo que se remueve. Antes la hacía así, pero desde que tengo roux en la nevera lo tengo mucho más fácil y además sale sin grumos, garantizado.
    3. Añado los champiñones a la sartén donde he hecho la bechamel y remuevo.
    4. Coloco la bechamel con los champiñones sobre las tostadas de pan de molde, le echo el queso rallado por encima y gratino unos minutos hasta que éste se funda.
    5. Justo antes de servir, le echo un poco de perejil picado.

Champiñón

El champiñón es un hongo que podemos encontrar tanto silvestre como cultivado, aunque éste último es el más fácil de encontrar en el mercado y, por lo tanto es el más consumido. Podemos comprar el champiñón cultivado a granel o en bandejas envasadas, ya sea entero con su pie, o ya cortado laminado. El laminado es más fácil de utilizar porque ya está listo para cocinar, sin embargo yo prefiero comprarlo entero, no me molesta para nada laminarlo en casa, incluso me gusta porque me impregno de aroma mientras los voy cortando.

En cuanto a comprarlos a granel o envasados, como no siempre voy al mercado donde los suelo encontrar bien frescos y convenientemente preservados tapados y en frío, suelo comprarlos envasados en bandeja de porespan, así me aseguro que se han preservado del aire casi desde su recolección y además la fecha caducidad que suele llevar me indica su frescura.

Es importante lavarlos bajo el grifo ( no sumergidos ) y secarlos bien antes de cocinarlos, y nunca pasarnos de cocción, pues se ennegrecerán tontamente y perderían textura. Si los queremos guardar precocinados como base para otras preparaciones, los envasaremos muy poco rehogados. Ya se acabarán de hacer en el momento que los vayamos a consumir.

Se adaptan perfectamente al fondo de nevera o congelador, ya que es un ingrediente ideal para añadir a arroces, guisos, revueltos, tortillas. En tal caso se rehogarán brevemente en un poco de aceite y, si se desea,  con ajo y  se tienen que envasar en un tupper bien hermético con el mínimo de aire posible en el momento de retirar del fuego, cerrando bien la tapa para que haga bien el vacío y en cuanto esté a temperatura ambiente, guardar en nevera si se quiere consumir en pocos días o en el congelador si no sabemos cuándo lo consumiremos. La descongelación se hará preferentemente en la nevera, o en caso de necesidad en el microondas, sin pasarnos de tiempo ya que una vez descongelados empezarán a cocerse. Si se van a consumir en revuelto, guarnición o tortilla, se puede desechar el jugo que suelta una vez descongelado, pero si lo queremos añadir a algún guiso, se hará con todo su jugo, ya que le aportará un sabor delicioso.

Fuente  sobre  conservación : “Bajo cero” de Cristina Galiano

Plaza Janés ISBN 84-01-37762-5

 

El valor nutricional del champiñón puede variar según se trate de un hongo silvestre o de cultivo, pero por lo general es un alimento altamente remineralizante, con un gran contenido en Fósforo, Magnesio y Potasio y con un  gran poder antioxidante gracias a su alto contenido en Selenio. Poseen también pequeñas cantidades de vitaminas A, C, B1 y D. El champiñón es un alimento con un contenido calórico muy bajo ( apto para dietas de adelgazamiento ) y una importante cantidad de fibra no soluble, que nos aporta sensación de saciedad. Su contenido en grasas es apenas apreciable y, la poca que contiene es saludable, libre de colesterol.

El champiñón es originario de Francia, cuyo cultivo se remonta al siglo XVIII. Hoy en día la facilidad de su cultivo y su valor en la cocina hace que sea una de las setas más cultivadas y consumidas.

Fuente: En buenas manos.

Hay una curiosidad que aún no he probado, pero que me llamó mucho la atención hace años.  Tengo un libro de naturaleza dirigido a los niños en el qui viene un artículo muy interesante sobre cómo cultivar champiñones en el sótano de casa. Para aquellos que dispongan de un sótano aunque sea pequeño, con un rinconcito libre, les trascribo un resumen del artículo:

Cultivar champiñones en el sótano.

Hay que tener un sótano bien oscuro a temperatura constante i, sobre todo, sin corrientes de aire.

Necesitamos el siguiente material:

  • Estiércol de caballo en descomposición ( fácil de encontrar en centros de jardinería, perfectamente envasados y sin olor desagradable)
  • Tierra vegetal para trasplantar ( también en centros de jardinería)
  • Una cubeta honda
  • Una botella grande de plástico ( las típicas del agua)
  • Un termómetro.
  • Dos o tres tiras de tela.
  • Esporas de champiñón de París ( si no se encuentran, se pueden utilizar las esporas recogidas de champiñones de París bien grandes y abiertos)
  • Guantes para manipular el estiércol ( también recomienda estar vacunado contra el tétano)

Preparación de la cubeta:

  • Coloca una capa de estiércol de al menos 30 cm en el fondo de la cubeta. Producirá de manera natural el calor necesario para que se desarrollen las esporas.
  • Mezcla las esporas con la tierra vegetal ( una capa de 5 a 10 cm) Después se estiende esta mezcla por encima del estiércol de la cubeta.
  • Colocar la cubeta en el rincón más oscuro del sótano.
  • Con cuidado se recorta el cuello de la botella de plástico y se llena de agua. Se mojan las tiras de tela, se mete un extremo dentro de la botella y el otro sobre la tierra vegetal para que esté húmeda. No se regará nunca.
  • Se coloca un termómetro en la tierra para verificar que se mantiene caliente.
  • Entre 4 semanas y dos meses después empezarán a salir unos puntitos blancos que se convertirán rápidamente en deliciosos champiñones.

Transcripción de “La gran enciclopèdia Fleurus Natura”

Panini España

ISBN 2-215-05216-3

Pollo con champiñones

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