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Arroz con alcachofas

“Nuestra naturaleza está en movimiento. El reposo absoluto es la muerte.”

PASCAL, Blaise
Filósofo, matemático y físico francés.
Esta receta está inspirada en una similar que encontré en gastronomía & cia, con alguna modificación.

Ingredientes para 4 raciones:

  • 400 gramos de arroz
  • 6 alcachofas
  • una punta de jamón
  • 1 litro de caldo de ave (o de verdura)
  • 150 ml de vino blanco
  • 1 cebolla pequeña
  • 2 dientes de ajo.
  • AOVE
  • 1/2 cucharadita de pimentón.
  • 1/4 cucharadita de cúrcuma.
  • sal, pimienta

Elaboración:

  1. Limpio las alcachofas, eliminando las hojas de la parte externa y recortando las partes duras, pero conservando los rabos, las parto en cuartos, elimino la pelusilla interior  y las coloco en un bol de agua con un chorro de limón.
  2. Unto una sartén con ajo, le añado tres cucharadas de AOVE y las alcachofas. Las salo y las dejo rehogar con la sartén tapada durante unos 15′, removiendo de vez en cuando.
  3. Mientras, corto la cebolla bien pequeña y empiezo a calentar el caldo.
  4. Al cabo de los 15′, añado la cebolla picada a la sartén. La dejo sofreír mientras corto los ajos en láminas finas y el jamón a trocitos. Cuando la cebolla empiece a transparentar, añado los ajos y el jamón. Le doy unas vueltas hasta que se empiecen a dorar. Le añado el vino y dejo evaporar con la sartén destapada.
  5. Una vez evaporado el vino, es el momento de añadir el pimentón, la pimienta y la cúrcuma. Seguidamente se añade el caldo caliente y se deja cocer unos 10-12′ a fuego medio-bajo.

* En el paso 5, antes de añadir el caldo, se pueden separar raciones para guardar en el congelador para futuras ocasiones ( éste es mi caso, que en casa comemos 2 y a mi hija cuando llega del cole le viene bien tener algo previamente preparado para acabar de cocinar) En este caso, se añadirá sólo la parte proporcional del caldo y el resto se deja para cuando convenga consumir la ración guardada. Estas raciones se sacarán la víspera del congelador y se guardarán en la nevera. Cuando se quiera consumir, mientras se calienta en la sartén el arroz preparado, se puede calentar el el microondas el caldo. Una vez ambos calientes, se añade el caldo a la sartén y se deja cocer los 10-12′ requeridos como si nada. En un momento, casi en lo que se tarda en quitarse los zapatos y poner la mesa, tenemos el arroz en su punto.

Buen provecho.

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Pollo con champiñones

“Estudia no para saber algo más sino para saber algo mejor.”

SÉNECA, Lucio Anneo
Filósofo latino.
Si hay algo que me ayude enormemente a la hora de comer bien, sano y equilibrado cada día y sin tiempo de cocinar por las mañanas porque salgo del trabajo a las dos, es tener platos medio o enteramente preparados, ya sea en el congelador o en la nevera, gracias al sistema cocinar una vez para varias. Es decir, cocino un plato entero o a medias y congelo o guardo en tuppers bien cerrados en el frigo las porciones que no me voy a comer en el acto y así tener platos preparados o listos para acabar a última hora cuando los vaya a menester.
El sistema que utilizo más es congelar los platos enteramente cocinados, rellenando tuppers justos acabados de hacer, enfriándolos lo más rápidamente posible y guardando en el congelador debidamente identificados para utilizar días, semanas o incluso meses más tarde.
También se pueden guardar en el congelador preparaciones básicas para combinar con otras ya guardadas, y obteniendo con ello platos distintos según la combinación que escojamos. Por ejemplo, he llegado del súper con una bandeja enorme de champiñones que no voy a utilizar de inmediato en su totalidad, pero que si la guardo en la nevera tal cual acabará por estropearse, y eso no interesa de ninguna manera. En este caso, aprovecho para saltear la bandeja entera de champiñones en una sartén o wok ( yo prefiero este último ) con un poquito de aceite y sal. Podemos sofreír del todo o separar unas cuantas raciones más al dente para guardar como fondo de nevera o congelador y así tenerlos a punto para acabar de cocinar cuando los añadamos a otros ingredientes o preparaciones básicas que teníamos ya guardadas, obteniendo así un risotto, una tortilla, un revuelto…. con la mitad del trabajo adelantado.
En esta ocasión, he aprovechado una porción de los champiñones y los he acabado de rehogar con una porción de pollo que guardé hace semanas en el congelador ( aproveché para cocer el doble del pollo que nos íbamos a comer ese día ) y que retiré una vez cocinado y antes de añadirle el último toque para comer al ajillo ( es decir, antes de añadirle el chorreón de vinagre que le da el toque final al plato ).
El resultado: Este riquísimo pollo con champiñones.
Pollo con champiñones
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