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Huevos revueltos con jamón, en tartaleta.

“Siembra un acto y cosecharás un hábito. siembra un hábito y cosecharás un caracter. siembra un carácter y cosecharás un destino.”

READE, Charles 
Hoy receta de aprovechamiento. Tenía en la nevera un pequeño resto de obleas para empanadillas que me ha ido de perlas para servir un entrante en un plis.

Ingredientes:

No especifico cantidad porque yo me he apañado con los restos que tenía. A más obleas, más relleno.

  • Obleas de empanadilla
  • Huevos
  • Puntas de jamón
  • Cebolla tierna
  • Aceite de Oliva Virgen Extra.
  • Sal, pimienta
  • Perejil para espolvorear.

Preparación:

  • Coloco cada oblea, pincelada con aceite por las dos caras,  sobre un molde de tartaleta pequeño.
  • Los pongo a dorar en el horno precalentado a 200º. En pocos minutos estará hecho, así que no nos descuidemos.
  • Mientras, doro un poco de cebolla tierna, le añado el jamón cortadito muy menudo, un par de vueltas, el huevo batido, un par de vueltas más y listo.
  • Saco las obleas del horno, las desmoldo con cuidado de no romperlas y las relleno con el revuelto.
  • Espolvoreo un poco de perejil picado por encima y a comer.
Sobra decir que esta presentación se puede hacer con cualquier cosa que nuestra imaginación y nuestro fondo de nevera nos sugiera.

Buen provecho.

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Pollo con champiñones

“Estudia no para saber algo más sino para saber algo mejor.”

SÉNECA, Lucio Anneo
Filósofo latino.
Si hay algo que me ayude enormemente a la hora de comer bien, sano y equilibrado cada día y sin tiempo de cocinar por las mañanas porque salgo del trabajo a las dos, es tener platos medio o enteramente preparados, ya sea en el congelador o en la nevera, gracias al sistema cocinar una vez para varias. Es decir, cocino un plato entero o a medias y congelo o guardo en tuppers bien cerrados en el frigo las porciones que no me voy a comer en el acto y así tener platos preparados o listos para acabar a última hora cuando los vaya a menester.
El sistema que utilizo más es congelar los platos enteramente cocinados, rellenando tuppers justos acabados de hacer, enfriándolos lo más rápidamente posible y guardando en el congelador debidamente identificados para utilizar días, semanas o incluso meses más tarde.
También se pueden guardar en el congelador preparaciones básicas para combinar con otras ya guardadas, y obteniendo con ello platos distintos según la combinación que escojamos. Por ejemplo, he llegado del súper con una bandeja enorme de champiñones que no voy a utilizar de inmediato en su totalidad, pero que si la guardo en la nevera tal cual acabará por estropearse, y eso no interesa de ninguna manera. En este caso, aprovecho para saltear la bandeja entera de champiñones en una sartén o wok ( yo prefiero este último ) con un poquito de aceite y sal. Podemos sofreír del todo o separar unas cuantas raciones más al dente para guardar como fondo de nevera o congelador y así tenerlos a punto para acabar de cocinar cuando los añadamos a otros ingredientes o preparaciones básicas que teníamos ya guardadas, obteniendo así un risotto, una tortilla, un revuelto…. con la mitad del trabajo adelantado.
En esta ocasión, he aprovechado una porción de los champiñones y los he acabado de rehogar con una porción de pollo que guardé hace semanas en el congelador ( aproveché para cocer el doble del pollo que nos íbamos a comer ese día ) y que retiré una vez cocinado y antes de añadirle el último toque para comer al ajillo ( es decir, antes de añadirle el chorreón de vinagre que le da el toque final al plato ).
El resultado: Este riquísimo pollo con champiñones.
Pollo con champiñones
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