Archivo de la categoría: Postres y dulces

Panellets de piñones.

“Una derrota peleada vale más que una victoria casual.”
MARTÍN, José de San 

Panellets de piñones

Una de las festividades más celebradas en nuestra cultura catalana es la castañada, la noche del 31 de octubre, aunque cada vez más se celebren fiestas halloween importadas de la cultura anglosajona.  Por mucho que me bombardeen a base de películas de terror en cines y televisiones, o  de escaparates llenos de disfraces y calabazas, lo que más me atraen son los expositores de las pastelerías, a rebosar de panellets, de almendra, coco, chocolate o, los mejores para mí, de piñones.

Supongo que lo mismo debe ocurrir en otras comunidades, con sus típicos huesos de santo o decenas de otros dulces típicos de estas fechas. En mi pueblo, por ejemplo, se cocinan unas gachas de almendras que están de muerte, mi madre las ha elaborado muchos años, aunque ya está mayor y no las hace. A ver si para el año que viene, la animo a cocinar juntas esa receta que siempre le había salido tan bien y la cuelgo.

Junto a los imprescindibles panellets, se consumen el día de la castañada, castañas, por supuesto, y también boniatos al horno, todo acompañado de un buen vino dulce de mistela o moscatel.

Ingredientes para los panelletes de piñones:

  • 500 gramos de harina de almendra.
  • 200 gramos de azúcar. (Se puede poner más si os gusta dulce, pero yo prefiero que domine el sabor de la almendra y no disfrazarlo con el dulzor del azúcar)
  • 1 patata pequeña ( unos 150 gr)
  • 1 yema de huevo
  • 250 gramos de piñones ( mejor si son del país )

Elaboración:

Lo primero que hago es pelar la patata, cortarla en trozos pequeños, y cocerla en un poco de agua hasta que esté bien tierna.

Una vez escurrida la patata, la chafo con un tenedor, cuidando que no quede ningún trozo sin chafar. La dejo templar un poco.

Le añado la harina de almendra y el azúcar y trabajo la casa a mano para que estén todos los ingredientes bien integrados. Una vez mezclado guardo la masa en la nevera un rato ( como mínimo una hora )

Caliento el horno bien fuerte ( mínimo 200º )

En un plato, bato la yema y la mezclo con los piñones ( esto ayudará a que se enganchen con mayor facilidad a las bolas). Saco la masa del frigorífico, formo pequeñas bolas con las manos, algo más pequeñas pero no mucho que las pelotas de ping pong, y las paso por el plato de los piñones, ayudando bien con las manos para que se peguen bien.

Las coloco en una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Una vez el horno caliente, las cuezo sólo durante 5 minutos, lo justo para que tomen color. Es importante que el panellet quede jugoso por dentro, aunque doradito por fuera.

Panellets

Como he dicho anteriormente, se le puede añadir más azúcar a la masa si se quiere un dulce bien dulce, o piel de limón rallada, o algún otro aroma, aunque la fórmula que he publicado es la que más me gusta a mí porque respeta mejor el gusto y aroma de la almendra y el piñón, que al fin y al cabo son los protagonistas de la receta.

Si se quiere un acabado más dorado, se puede pintar con una yema de huevo extra, o incluso mezclada con azúcar, aunque yo he prescindido al tener los piñones ya untados en yema antes de rebozar las bolas.

Espero que os haya gustado la receta y que la probéis, vale la pena.

Buen provecho!

Bizcocho de la suerte, o pastel de las Carmelitas descalzas de Sevilla.

“Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él.”
BACON, Francis Barón de Verulam
Filósofo y estadista inglés

Bizcocho de la suerte

Hace unas semanas me llegó un vaso de masa madre para hacer el pastel de las Hermanas Carmelitas de Sevilla, junto con una hoja de instrucciones a seguir para realizar este dulce, del que se dice que da salud y suerte ( de ahí que se conozca también como bizcocho de la suerte ) al que recibe esta masa, la hace crecer durante 10 días y reserva tres vasos para compartir y seguir regalando salud y suerte a tres personas de su elección, antes de elaborar el susodicho bizcocho.

Se dice también que el vaso de masa madre te la han de regalar en jueves, siendo éste el 1er día en la lista de pasos a seguir y se hornea al pastel el sábado de la siguiente semana, coincidiendo con el décimo día de las instrucciones. Importante no utilizar ni frío artificial ( nada de frigo, solamente un rincón fresquito si se puede ) ni ningún aparato eléctrico ( se mezcla y se pica todo a mano ). Si se admite el horno eléctrico, faltaría más, porque los de leña están muy lejos de nuestro alcance hoy en día, y de los de gas van quedando poquitos.

Estas instrucciones son muy fáciles de seguir. Aquí las copio tal y como me llegaron a mí:

  • Día 1.- Verter el contenido del vaso en un bol grande y añadir un vaso de azúcar y otro de harina. No mezclar.
  • Día 2.- Se mezcla todo con una cuchara de madera.
  • Día 3.- No se toca.
  • Día 4.- No se toca.
  • Día 5.- Añadimos un vaso de azúcar, otro de leche y otro de harina. No mezclar.
  • Día 6.- Se mezcla con la cuchara.
  • Día 7.- No se toca.
  • Día 8.- No se toca.
  • Día 9.- No se toca.
  • Día 10.- Se apartan tres vasos que se entregarán a tres personas a las que le desees salud y suerte junto con la historia del bizcocho. Después se añade el resto:

– 2 vasos de harina
– 1 vaso de aceite de girasol

– 1 vaso de frutos secos (nueces, avellanas…)
– 1 vaso de azúcar
– 1 vaso de leche
– 1 sobre de levadura
– 2 huevos
– 1 manzana troceada
– 1 vaso de pasas
– una pizca de sal, canela y vainilla.

Se mezcla todo con una cuchara y se coloca en un molde al horno a 160º C durante 1 hora o hasta que veamos que está hecho.

Está riquísimo, con un sabor exquisito, supongo que gracias al carácter que le da la masa madre. Si no tienes la suerte de que te la regalen, se puede confeccionar igualmente mezclando un día antes:

1 vaso de harina
– 1 vaso de leche
– 1/2 Vaso de azúcar
– 1/2 sobre de levadura instántanea

Al día siguiente se puede iniciar el ritual. Ah, importante, comparte tu masa para que otros la puedan aprovechar.

En casa lo hemos elaborado dos veces. La primera vez me llegó a mí el vaso con las instrucciones ( era la primera vez que oí hablar de este bizcocho y su historia ), hice el bizcocho y repartí los vasos entre dos compañeras de trabajo y un familiar, que a su vez, una vez seguido su ritual y horneado su bizcocho devolvió un vaso a mi hija, que lo horneó el pasado sábado, con una pequeña modificación, le puso pepitas de chocolate a la masa en lugar de las pasas ( juventud, ya se sabe ) con un resultado espectacular.  Aunque sea un postre tan tradicional también puede admitir modificaciones, no?

Mousse de chocolate.

“No basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber utilizarla.”

CICERÓN, Marco Tulio
Escritor, político y orador romano.

Mousse de chocolate

Este es el segundo postre que preparé para la cena de amigos de la otra noche. Es también ideal para estas ocasiones porque se puede ( más bien se debe ) preparar con bastante antelación y desmoldar en el momento de servir. No lo he preparado tantas veces como el de limón ya que no es tan ligero, pero como el chocolate siempre gusta… La foto finish también está tomada de circunstancias con el móvil, porque al no estar en casa era lo que tenía más a mano. Queda pendiente cambiarla cuando lo vuelva a hacer.

Ingredientes para 6 raciones ( en este caso también los doblé )

200 gramos de chocolate oscuro en tableta
100 gramos de azúcar glas
4 huevos
50 ml de leche
Unos fideos de chocolate para adornar
Preparación:
He rallado el chocolate y lo he calentado con la leche en la thermomix a 37º, velocidad 2 hasta que se ha deschecho. ( se puede hacer en un cazo colocado en otro mayor con agua y calentarlo al baño maría, o bien en el microondas.
He separado las claras de las yemas y he añadido éstas y el azúcar glas a la preparación de chocolate. Lo he mezclado unos segundos a velocidad 5. Lo he volcado en un bol grande.
Aparte, he montado las claras a punto de nieve, con un pellizco de sal fina, y las he añadido al chocolate, mezclando bien con la espátula y con movimientos envolventes suaves para que no se bajen.
Lo he volcado en el molde y los he dejado en el frigo durante unas horas antes de servir.
Le he espolvoreado unos fideos de chocolate para adornar.
Esta receta, como la anterior, son sacadas de las fichas coleccionables “Comer bien” de Sarpe, que hace más de 20 años que tengo en casa.
Buen provecho.

Cuajada de leche y limón.

“Consulta el ojo de tu enemigo, porque es el primero que ve tus defectos.”

ANTISTENES

Porción de cuajada servida con un coulís de arándanos rojos.

Este postre es ideal para servir después de una comida o cena copiosa, porque los ingredientes que se utilizan son bastante ligeros ( si no nos pasamos con el azúcar ) y ayudan a digerir.

Lo preparo casi cada año por Nochebuena, ya que nos juntamos en casa cerca de veinte personas a cenar y requiere preparar algo fácil y quedar bien. Es curioso que después de tantas  veces de prepararlo no tenga una foto en condiciones. Es que llevo poco de tener el blog y antes no acostumbraba a fotografiar los platos antes de devorarlos, y ahora casi que tampoco, nos urge hincar el diente y ya se sabe…. En esta ocasión tenía una cena con un grupo de amigos, éramos más de quince y nos tocaba llevar el postre. Preparé una mousse de chocolate y esta cuajada de limón. Los llevé en el mismo molde para que no se estropearan por el camino y justo me dio tiempo de tirar una foto con el móvil. Cuando lo vuelva a hacer, procuraré hacer una foto mejor y cambiarla.

Ingredientes para 6 raciones ( yo preparé el doble )

1 lata de leche evaporada Ideal

1 caja de cuajada de limón

2 limones

5 cucharadas de azúcar ( a mí me gusta ponerle menos, queda más ligero )

1 vaso de agua

Preparación

Pongo a calentar el agua en un cazo, le añado la gelatina, el azúcar y el zumo de los limones.

Muevo con una cuchara de madera hasta que se disuelva todo.

Disuelvo la gelatina y el azúcar.

Mientras, bato con la thermomix, con la mariposa en velocidad 3,5, la leche evaporada hasta que esté bien espumosa, casi doblando el volumen. ( Se puede hacer en una batidora o con varillas de montar )

Cuando esté bien montada la añado a la mezcla de gelatina y muevo suavemente con las varillas para integrarla bien.

Añado la leche evaporada.

Cuando se ha entibiado lo he colocado en el molde y lo he dejado en el frigo durante unas cuantas horas antes de desmoldar y servir. Es preferible prepararlo la víspera.

Lo coloco en el molde y lo dejo cuajar.

Buen provecho.

 

Pudding de manzana en microondas.

“La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.”

PICASSO, Pablo
Pintor y escultor español.

Este pudding lo vi en el blog de Goizalde y enseguida vi que tenía que probarlo. No tenía todos los ingredientes que usó ella en su receta y realicé alguna modificación ( en lugar de usar mantequilla y caramelo he usado aceite y miel ), aunque con resultados igualmente ricos.

Pudding de manzana

 

Ingredientes:

 

    – 100 ml. de leche

    – 4 rebanadas de pan de molde.

    – 4 manzanas golden ( un Kg aprox en total).

    – 150 gramos de azúcar moreno de caña.

    – 100 gramos de aceite suave.

    – 4 huevos.

    – media cucharadita de canela en polvo. – Miel para pintar el molde.

 

Elaboración:

 

 En primer lugar mojo las rebanadas de pan en la leche previamente templada en el microondas.

 He cortado las manzanas en gajos medio/finos y los he puesto en una cazuela de pyrex. Les he añadido el azúcar y el aceite,  he tapado la cazuela con su tapa ( yo uso cazuelas de pyrex con tapa para estos menesteres, pero se puede usar perfectamente cualquier recipiente apto para el microondas tapado con film ) y la he puesto en el microondas a máxima potencia durante 10 minutos.

Mientras, he batido los huevos con la canela.

Cuando la manzana ha estado cocida, le he añadido el pan remojado y desmigado y los huevos batidos. He mezclado todo el conjunto y lo he volcado sobre un molde bañado  con miel, lo he tapado y lo he metido en el microondas a máxima potencia durante 15 minutos ( depende del molde tardará más o menos, mejor quedarse corto, ir probando la textura, y añadiendo más cocción si fuera necesario )

He volcado el molde sobre el plato de servir y he dejado templar un poco antes de comerla. Fría también está buena, pero cuando llega la hora de la merienda no hay quien se espere a que enfríe nada.

 Buen provecho.

 

 

Galletas de aceite de oliva.

“Para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas.”

DESCARTES, René
Filósofo, científico y matemático francés.

No es nuevo que busque siempre alternativas saludables a recetas típicas que se acostumbran a cocinar en la mayoría de las casas. Aunque no le hago ascos a ninguna de estas recetas populares, siempre que sean caseras, procuro cuando las hago yo, introducir variantes para aligerarlas o darles un toque más sano. Unas veces funciona con éxito y otras no tanto, aunque sigo intentándolo.

Una vez publicadas miss magdalenas, ahora le llega el turno a miss galletas con AOVE. La receta la vi en directo al paladar y desde entonces, aunque no con la frecuencia de las magdalenas, me gusta hacerlas de vez en cuando y siempre gustan.

He de decir que respecto a las galletas de mantequilla, éstas se modelan con más dificultad, pero eso lo soluciono haciéndolo con las manos, sin usar cortapastas, resultando así más rústicas, con un aire más casero.

Ingredientes:

  • 250 ml de aceite de oliva virgen extra. AOVE.

  • 500 gramos de harina normal.

  • 2 huevos, más uno para pintar.

  • 300 gramos de azúcar y un poquito más para espolvorear.

  • 1 cucharadita de canela en polvo.

  • 1 cucharadita de anís molido

  • 1 cucharada de semillas de sésamo.

  • 1 sobrecito de levadura, aunque no es estrictamente necesario. Alguna vez lo he hecho sin  y me han salido igual de ricas.

Elaboración:

  1. Mientras caliento el horno a 165º voy mezclando la harina con el aceite, la levadura, el azúcar y las especias, lo integro bien y por último añado los huevos y sigo mezclando.

  2. Cojo porciones de la masa, formo bolitas con la mano, las chafo con las palmas, les doy un acabado con los dedos y las coloco en  la bandeja del horno forrada con papel vegetal  ( es el que mejor me va para que no se peguen).

  3. Las horneo hasta que cojan color. No hace falta que salgan crujientes del horno, porque se quemarían, al cabo de un ratito de haberlas sacado y cuando se enfríen estarán al punto, aunque a mí me gustan, si llegan, de un día para otro.

Estas galletas son más delicadas que las de mantequilla. Ya he dicho que se moldean algo peor y una vez hechas suelen desmenuzarse con facilidad si no se las manipula con cierto cuidado ( tampoco tanto, no nos pasemos), aunque la ventaja es que también se deshacen en la boca y ése es un placer que compensa cualquier inconveniente que alguien les pueda encontrar. El gusto, por otro lado, utilizando un buen aceite, como es el caso, es espectacular. Hay que probarlo.

Espero que os gusten y buen provecho.

Mini Napolitanas de chocolate

“Hay personas que por mucho que envejezcan, jamás pierden su belleza; solo se les pasa de la cara al corazón.”

BUXBAUM, Martín 
Hoy me permito apropiarme en la entrada de la receta que nos ha preparado mi hija para merendar. ¿A que están diciéndome cómeme? Estoy esperando que sea la hora de que llegue mi marido a casa y nos sentemos todos a zamparnos esta merienda.

Ingredientes para esta bandeja de napolitanas

  • 1 plancha de hojaldre ( la mía, del Lidl)
  • 1 tableta de chocolate ( el mío, de Mercadona, 55% de cacao)
  • 1 huevo para pintar
  • azúcar glas

Elaboración:

  1. Se ha abierto la plancha de hojaldre sobre la mesa ( ésta no necesita estirado )
  2. Se han cortado trozos de hojaldre algo mayores que la medida de chocolate.
  3. Se ha enrollado cada pieza de chocolate con la masa de hohaldre.
  4. Se han colocado los paquetitos sobre papel vegetal en una bandeja de horno.
  5. Se han pintado con un huevo batido y azucarado
  6. Se han horneado a 200º, calor arriba y abajo hasta que se han dorado por los dos lados.
  7. Se han espolvoreado con azúcar glas para acabar.

Ya deben estar frías. Repito, estoy esperando con ansia la hora de hincarles el diente

Naranjas en aceite.

 

Naranjas en aceite

 

No me gusta la mermelada, pero si no puedo desayunar otra cosa, prefiero, por este orden, la de fresa, la de frambuesa y la de moras, como la mayor parte de la gente que conozco. A mi hermana Reina sólo le gusta la mermelada de naranjas amargas. Cuando éramos niñas, y veraneábamos con la familia de mi madre en una finca que el abuelo poseía en La Vera de Cáceres, la tata nos preparaba a veces un postre especial, una naranja desnuda –la pulpa pelada con mimo, dos, tres, cuatro veces, fuera primero la cáscara, luego las compactas capas de fibra amarillenta donde los médicos dicen que moran las vitaminas, limpia por fin de la gasa de venas blancas que soporta la presión feliz del zumo– y rebanada luego en finas rodajas, que rociaba, dispuestas ya sobre el plato como los pétalos de una flor, con un chorrito de aceite verde y una nevada de azúcar blanco. El almíbar dorado que brillaba sobre la loza cuando ya me había comido, despacito, la carne ácida y dulce de esa fruta bendita que siempre me duraba demasiado poco, era el bálsamo más eficaz que nunca he conocido, el remedio insuperable de todos los pesares, el ancla más potente entre mis pies y la Tierra, un mundo que me daba naranjas, y azúcar, y olivas verdes, vírgenes, un nombre de Dios, la cifra de mi vida. A Reina no le gustaba un postre tan grasiento, tan barato, aquel vulgar milagro de pueblo. Tardé años en descubrir que lo que hace amargas las naranjas es precisamente la fibra amarillenta que la tata extirpaba con tanto cuidado, sin romper jamás la tela de araña que preserva la carne jugosa, soleada, de la amenaza de ese amargor blanco, tumor de lo seco y de lo ajeno. Lo bueno es lo de dentro, me decía con una sonrisa mientras yo la miraba, mi boca codiciosa segregando de antemano un turbio mar de saliva. Siempre me ha gustado lo de dentro, los sabores más dulces y los más salados, los fuegos artificiales y las noches sin luna, las historias de miedo y las películas de amor, las palabras sonoras y las ideas antiguas. Aspiro solamente a milagros pequeños, ordinarios, como ciertos postres de pueblo, y prefiero la mermelada de fresa, como la mayor parte de la gente que conozco, pero hace muy poco tiempo que descubrí que no soy vulgar por eso. Me ha llevado toda la vida aprender que la distinción no se esconde en la amarga fibra de las naranjas.

Malena es un nombre de tango

Almudena Grandes

En esta entrada, en lugar de la cita de siempre  y  la receta por mi escrita, opto por publicar la relatada por Almudena Grandes  en el libro Malena es un nombre de tango de esta manera tan sugerente que utiliza siempre esta escritora para convertir cualquiera de sus lecturas en un auténtico placer.

Detalle

Creo que el fragmento ya especifica en qué consiste esta receta, que he acostumbrado a preparar tantas veces, ya no sólo como merienda o postre, sino como cena en aquellos días en que al haber comido tarde o demasiado copiosamente, no apetece nada salvo algo jugoso, ligero y sabroso como estas naranjas en aceite. Yo las acostumbro a comer con azúcar en lugar de miel y con AOVE, aplastando un poco la fruta con el tenedor y así poder mojar pan en los jugos, un auténtico placer.

Buen provecho.

Pan con mermelada amarga de naranja y lluvia de chocolate.

Un bon mestre és només un trampolí i, tard o d’hora, cal saltar sol.

Eduard Márquez (Barcelona 1960)

Un buen maestro es sólo un trampolín, tarde o temprano habrá que saltar solo.

Pan con mermelada amarga de naranja y lluvia de chocolate.

Esta tarde, merienda deliciosa y exprés, una rebanadita de pan de molde, una cucharada de mermelada de naranja, amarga, y una lluvia de chocolate negro, rallado,  para redondear el sabor.

Ante esto….¿ quien quiere bollería industrial ?

Arroz con leche. (thermomix)

“Obedeced más a los que enseñan que a los que mandan.”

AGUSTÍN DE HIPONA, San
Padre y doctor de la Iglesia occidental.
 
 
Ya he comentado en el post anterior que el pasado viernes tuve invitados en casa. Esa tarde se me ocurrió que no tenía postre y decidí optar por algo seguro, fácil y rico. Este arroz con leche sacado del libro imprescindible de Thermomix y que comparto aquí con sólo una modificación en cuanto a la cantidad de azúcar. La cantidad de ingredientes del libro es para 8 raciones, pero yo hice la misma para 10 y salieron bien teniendo en cuenta que era el postre de una cena.
 

Arroz con leche

Ingredientes para 10 raciones:

  • 1 litro y medio de leche entera.
  • 200 gramos de arroz
  • La piel de 1/2 limón y 1/2 naranja, sin la parte blanca. ( yo las tenía desecadas y usé éstas)
  • 1 palo de canela
  • 1 pellizco de sal
  • 200 gramos de azúcar
  • Canela molida para espolvorear.

Elaboración en Thermomix:

  1. Coloco la mariposa en las cuchillas. Pongo en el vaso la leche, el arroz, las pieles de cítrico, la canela y la sal. Programo 45 minutos, 90º y velocidad 1.
  2. Añado el azúcar y programo 10 minutos, 90º y velocidad 1.
  3. Lo vierto en cuencos individuales, retiro las pieles y el palo de canela, troceando éste y añadiendo una astilla a cada cuenco para adornar. Los dejo enfriar tapados hasta el momento de servir.
  4. Antes de servir, lo espolvoreo con canela molida.

Buen provecho.

Valor nutricional por ración:

Energía [kcal]
251
  Calcio [mg]
189
  Vit. B1 Tiamina [mg]
0,070
Proteína [g]
5,9
  Hierro [mg]
0,35
  Vit. B2 Riboflavina [mg]
0,29
Hidratos carbono [g]
43,3
  Yodo [µg]
16,5
  Eq. niacina [mg]
2,1
Fibra [g]
0,28
  Magnesio [mg]
25,1
  Vit. B6 Piridoxina [mg]
0,10
Grasa total [g]
5,9
  Zinc [mg]
0,89
  Ac. Fólico [µg]
12,3
AGS [g]
3,5
  Selenio [µg]
3,6
  Vit. B12 Cianocobalamina [µg]
0,45
AGM [g]
1,7
  Sodio [mg]
267
  Vit. C Ac. ascórbico [mg]
2,1
AGP [g]
0,26
  Potasio [mg]
258
  Retinol [µg]
62,0
AGP/AGS     Fósforo [mg]
168
  Carotenos [µg]
42,0
(AGP + AGM)/AGS           Vit. A Eq. Retinol [µg]
69,0
Colesterol [mg]
21,0
        Vit. D [µg]
0,045
Alcohol [g]
0
        Vit. E Tocoferoles [µg]
0,17
Agua [g]
135
 
 
 
 
 
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